La aplicación del terrorismo de Estado por parte de la dictadura requirió de la existencia de lugares adonde llevar a los detenidos-desaparecidos.
Allí permanecían en condiciones infrahumanas de detención, sometidos a torturas y vejámenes, hasta el momento de decidir su destino final, que en algunos casos era la liberación y en muchos otros -la mayoría- la eliminación física conocida con el eufemismo de "traslado". Por allí pasaron miles de hombres y mujeres ilegitimamente privados de su libertad.
Funcionaron más de 360 Centros Clandestinos de Detención, diseminados por todo el país. Fueron clandestinos para la opinión pública y familiares o allegados pero su existencia y funcionamiento sólo fueron posibles con el uso de recursos financieros y humanos del Estado. Estaban ubicados en dependencias de las fuerzas de seguridad o en edificios privados que las fuerzas represivas ocupaban con ese fin, en las afueras o en pleno centro de las ciudades.
Algunos de ellos son conocidos con los nombres de fantasía que les asignó la dictadura y otros con el nombre de la dependencia oficial donde funcionaban.

Centros Clandestinos de la Ciudad de Buenos Aires
Según las denuncias realizadas en distintos estamentos judiciales por sobrevivientes y familiares, en la Ciudad de Buenos Aires los Centros Clandestinos de Detención fueron: